El mercado de remesas en México es un gigante de más de USD$65 mil millones anuales. Pero este gigante está cambiando su forma de operar y conservar una postura tradicional es el mayor riesgo. Los 12 millones de migrantes que envían dinero a sus familias en México ya no se casan con una sola marca; practican un "poliamor financiero" orientado a obtener mayores beneficios.
Este tipo de personas busca tres cosas por encima de todo: Confianza (que el dinero llegue), máximo valor por transacción (mejor tasa, menor comisión) y, críticamente, facilidad de retiro (sin filas ni papeleos adicionales) . Hoy, el 45% de ellos opera por fuera de la infraestructura financiera tradicional.
Este comportamiento se convertirá en la norma absoluta gracias a un catalizador regulatorio: la "One Big Beautiful Bill Act", firmada en julio de 2025 por Donald Trump. A partir de 2026, esta ley no solo cambia las reglas del juego; dinamita el tablero. Al imponer un 1% de impuesto a las remesas en efectivo y un 0% a las transferencias digitales, se convierte en un subsidio directo a la disrupción.
La pregunta ya no es si el mercado se digitalizará, sino quién será el que lo haga de manera ágil y eficiente, sin descuidar las necesidades de los usuarios. La victoria no será para la mejor app, sino para quien resuelva la conexión entre lo digital y lo físico de forma rápida y garantizando una buena experiencia para sus usuarios. El desafío es claro: ha llegado el momento de la integración fintech y retail en México.
El modelo tradicional se enfrenta a una encrucijada. Por un lado, la nueva ley grava directamente sus alianzas con Operadores de Transferencias Monetarias (OTMs), que representan el 35% del mercado, y encarece toda operación basada en efectivo. Esto lleva a que los bancos tradicionales (19% del mercado) y las remesadoras vean cómo su principal ventaja (esto es, la red física) se convierte en un importante lastre fiscal.
Por otro lado, la competencia fintech ofrece una nueva infraestructura, habilitando “rieles" de pago instantáneos, con menor costo y exentos del nuevo impuesto. Plataformas que usan WhatsApp como interfaz o stablecoins como medio de pago están capturando al usuario con menores fricciones.
Aquí nace la paradoja:
Ninguno puede ganar solo. El modelo de silos está perdiendo vigencia. El futuro de las remesas en México exige una evolución: implementar una visión integradora de ecosistema físico y digital orquestado por APIs.
La facilidad de retiro, como uno de los motivadores del usuario actual, no se refiere a más sucursales bancarias, sino explícitamente a la optimización de la dispersión en retail y otros establecimientos como las farmacias y tiendas de conveniencia para retirar las remesas en cualquier lugar del territorio mexicano.
El usuario que recibe la remesa busca la comodidad de no tener que hacer dos viajes. Quiere retirar su dinero en el mismo lugar donde hace sus compras, logrando así una mayor eficiencia en sus transacciones y un mejor control sobre su dinero.
Este es el punto de inflexión donde la integración fintech y retail en México se convierte en la estrategia ganadora. Para las fintech, es la oportunidad de tener una red nacional de retiros de la noche a la mañana. Para el retail (supermercados, farmacias, tiendas de conveniencia), es una nueva línea de ingresos y un motor de tráfico invaluable a sus tiendas físicas.
El desafío ya no es construir sucursales. El desafío es construir las conexiones digitales que activen la red de retail existente como la "última milla" de la remesa.
Esta integración no es una fantasía futura, sino una oportunidad técnica que se resuelve hoy. Funciona creando un ecosistema orquestado donde el dinero fluye sin fricción desde el smartphone del remitente hasta la caja registradora del retailer.
El puente que conecta estos dos mundos son las APIs para remesas. En lugar de sistemas monolíticos que no hablan entre sí, imaginemos un flujo ágil:
Este modelo transforma a cada retailer en un punto de acceso financiero, resolviendo instantáneamente los desafíos relacionados con la confianza, los costos y la facilidad de retiro al pensar en el envío de remesas a México.
Para que esto funcione a escala, se necesita más que una simple conexión. Se necesita una arquitectura robusta, lo que implica un sólido gobierno de APIs para escalar de forma segura y eficiente. Lo anterior se convierte en el salto evolutivo hacia la verdadera Banca 4.0 en México basada en los principios de Open Banking para remesas.
Esto implica que la plataforma debe ser capaz de:
Aquí es donde se construye la confianza (el principal motivador de los usuarios). La confianza digital no se basa en un edificio de mármol, sino en una plataforma tecnológica que garantiza que el dinero llegará completo, de forma instantánea y segura.
El futuro de las remesas en México no pertenece al jugador más grande, sino al más conectado. El escenario de las remesas en México para 2026 es una cuenta regresiva para la transformación digital según las nuevas dinámicas financieras.
Liderar este mercado emergente requiere romper la inercia y adoptar una mentalidad de ecosistema. Bancos, fintechs y retailers deben dejar de verse como competidores por el mismo nicho y empezar a verse como socios estratégicos.
El verdadero desafío es tecnológico y de visión. Se necesita un socio que entienda los dos lados de la ecuación: la modernización en la nube en México que requiere el core bancario y, al mismo tiempo, la agilidad de la operación del retail. Un socio que no solo construya apps, sino que diseñe las APIs que orquesten el ecosistema completo.
La integración fintech y retail en México no es solo una oportunidad; es la mejor estrategia para crecer y prosperar en un mercado que hoy mueve USD$65 mil millones anuales y continúa en crecimiento. La pregunta es:
¿Vas a esperar a que el impuesto te obligue a actuar o vas a empezar a orquestar tu futuro desde hoy?