En el sector financiero, detenerse no es una opción. Ya hemos hablado de qué es la Banca 4.0 como la evolución que convierte al banco en una entidad omnipresente en la vida del cliente. Pero esto ya no es una teoría; es una "reimaginación profunda de la banca" que está sucediendo ahora. Y en México, los datos lo confirman.
La transformación digital de la banca en México no está siendo impulsada por los bancos, sino por los usuarios. La inclusión financiera y tecnológica en México son una realidad tangible:
De acuerdo con el reporte de 2024 de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera de México, el 76.5% de las personas entre 18 y 70 años en México ya tiene al menos un producto financiero.
Según la Consultora Praxis, el 69.1% de los mexicanos con una cuenta formal ya usa aplicaciones móviles para sus movimientos.
El cliente ya evolucionó. El reto ahora es para instituciones como la tuya: ¿cómo pasar de ser un lugar al que se va, a un servicio que vive con el cliente? La respuesta está en dejar de hacer mejoras incrementales y abrazar los aceleradores tecnológicos que lo cambian todo.
El desafío es claro. Los retos de la banca tradicional en México ya no vienen solo de otros bancos. La competencia es un ecosistema digital más amplio (retailers, big techs, fintechs) que desdibuja las fronteras.
Como se ha visto, esto genera tres presiones inminentes:
Obsolescencia y presión sobre los márgenes: Mientras la competencia opera con agilidad, los procesos manuales y los sistemas legados se vuelven un lastre.
Pérdida de confianza y nuevos actores: Los clientes ahora valoran la experiencia y la inmediatez por encima de la lealtad histórica.
Necesidad imperativa de un enfoque Customer-Centric: El cliente ya no se adapta al banco; el banco debe anticiparse al cliente.
Para sobrevivir y liderar, la banca debe evolucionar de un modelo cerrado a uno radicalmente abierto.
La evolución del sistema financiero avanza sin pausa. De los modelos Banking 1.0, centrados en productos y canales tradicionales, hemos transitado hacia el Banking 3.0, donde la digitalización, las APIs y la apertura regulada dieron origen al Open Banking. Este modelo permitió a los bancos y fintechs empezar a colaborar bajo marcos de intercambio seguro de información.
Hoy, México se encuentra en la transición natural hacia un modelo más amplio y colaborativo, donde la apertura de datos no se limita a cuentas o pagos, sino que busca incorporar todo el espectro de servicios financieros. Este proceso (aún en consolidación) representa la antesala de un nuevo paradigma: el Open X.
El Open X o Banking 4.0 es la evolución definitiva del ecosistema financiero. Aquí, la banca deja de ser un destino y se convierte en un habilitador de experiencias invisibles, ubicuas y predictivas, integradas en la vida del usuario. Las instituciones ya no compiten solo por ofrecer productos, sino por participar en los momentos cotidianos donde se generan las decisiones financieras.
Adoptar la Banca 4.0 no es un solo proyecto, sino la orquestación de múltiples tecnologías avanzadas. Estos son los tres pilares que lo hacen posible:
No. Es un error común. La hiperautomatización en el sector financiero no se trata solo de automatizar tareas repetitivas (como el RPA tradicional). Es un enfoque estratégico para repensar y rediseñar procesos completos de forma integral, inteligente y escalable.
La verdadera hiperautomatización integra un conjunto de tecnologías para crear una automatización inteligente, end-to-end y adaptable:
La automatización de procesos bancarios con IA permite, por ejemplo, procesar un embargo o un crédito no en horas, sino en minutos.
La Inteligencia Artificial es el cerebro de la Banca 4.0. Sus aplicaciones van desde la detección de fraude, la gestión de riesgos y el análisis predictivo, hasta la creación de experiencias únicas.
Aquí es donde entra la hiperpersonalización financiera ofreciendo productos en tiempo real basados en el contexto del usuario, no en segmentos estáticos.
Pero la evolución de la IA no se detiene. Ahora, estamos pasando del uso de modelos de lenguaje (LLMs)a la era de los agentes de IA.
Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. No podemos construir la banca del futuro sobre cimientos débiles. La gobernanza de IA en finanzas y la ciberseguridad no son opcionales; son la base de la confianza digital.
La adopción de la IA debe gestionarse activamente para proteger al cliente y a la institución. En Pragma creemos que la seguridad en la IA se sostiene sobre cuatro pilares clave:
La seguridad debe ser un habilitador, no un freno.
Todo esto puede sonar complejo, pero los resultados son tangibles. Analicemos un caso de uso aplicado en uno de los bancos más importantes de Centro América que enfrentaba un reto común: tiempos prolongados en la verificación de clientes clasificados como de alto riesgo.
Este es un ejemplo claro de cómo la automatización de la verificación de documentos y estrategias de modernización en la nube se convierten en la plataforma sobre la cual la hiperautomatización y la IA pueden generar un valor de negocio medible.
En México, la Banca 4.0 ya no se cuestiona en términos de cuándo llegará, sino de cómo se implementará. Los avances en adopción digital y el potencial global de ahorro estimado en más de 1 billón de dólares para el 2030 gracias al uso de inteligencia artificial y automatización (según un análisis de Autonomous Research), convierten esta transformación en una prioridad estratégica impostergable para el sistema financiero.
Como líderes del sector financiero, el reto es evolucionar. Dejar de pensar en productos aislados y empezar a construir ecosistemas abiertos. Pasar de la planificación a largo plazo a la experimentación ágil.
La pregunta ya no es si tu banco sobrevivirá. La pregunta es: ¿estás construyendo un banco que lidera esta transformación digital para la banca en México?